Labores del Campo


ARADO

AradoExistían dos tipos de arado: Romano o de madera y el arado de hierro. Por lo general, todas las tierras labradas estaban agrupadas en las proximidades de los pueblos y se dividían en hojas. Para que las plantas puedan desarrollarse de una manera normal, es indispensable ahuecar la tierra hasta una cierta profundidad evitando su endurecimiento y revitalizándola. Para realizar este trabajo se utiliza el arado. Tras la cosecha, se deja que la tierra repose un año pasando a cultivar la otra hoja. Además del surco producido por la reja del arado, es preciso que la tierra sea mezclada  sacando a la superficie la que estaba en el fondo, para que se airee y humedezca. Tras el arado, es necesario deshacer los terrones para dejar la tierra suelta y apta para el cultivo. Esta labor la realiza el degrade, que araña y alisa la tierra al mismo tiempo que elimina las malas hierbas preparándola para la siembra. Las tierras de secano se aran tres veces antes de la siembra; arica, la ralba y la bima. La arica y la  ralba se hacen en la primavera(Marzo y Abril), para que se pudra el rastrojo y sirva de abono. En la bima(Junio), se prepara  la tierra para que quede ahuecada y se cargue de agua cuando llueva a fin de que tenga "gracia" a la hora de la siembra.


SIEMBRA

Pilar Sandin-PedralbaEl uso agrícola del terreno viene dado, por la disponibilidad del agua, así en las huertas más cercanas al pueblo se siembran; habones, zanahorias, cebollas, ajos, patatas, lechugas, etc. compartiendo el terreno con los árboles frutales: manzanos, perales, cerezos y nogales. Las zonas donde no llega el agua, se dedicaban básicamente al cultivo del centeno y en menor medida del trigo. La siembra, para ser eficaz, requiere que se divida el terreno en  calles o "embelgas", con objeto de que el cultivo quede homogéneo y ordenado. Tradicionalmente la siembra se hacía a voleo, que consiste en lanzar la semilla con la mano, describiendo un movimiento de media luna desde un mandil o bien con un caldero. Para una buena siembra la cantidad de grano que se reparte con cada puñado debe ser más o menos similar, la regularidad se consigue al caminar con un ritmo constante del sembrador. Otro procedimiento consiste en dejar caer sobre el surco las semillas, cerrando el surco tras la siembra ya que conserva mejor la humedad necesaria para su crecimiento.


LIMPIAR

Limpiar las plantas consiste en eliminar las malas hierbas que nacen espontáneamente entre las plantas cultivadas.La época de limpieza de cereales y legumbres es en primavera, cuando las lluvias facilitan el crecimiento de plantas espontáneas. Es una labor muy importante que el agricultor debe realizar en la época oportuna, antes de que el cultivo quede dañado. Debe intentar arrancar las malas hierbas desde la raíz, procurando eliminarlas completamente antes de que crezcan. En algunos cultivos, la limpieza se realiza  a mano, o bien usando, si la separación entre plantas lo permite, una azada o guincha.También es necesario entresacar algunas de las plantas sembradas, para evitar que crezcan demasiado juntas o en mayor número de lo que la tierra puede alimentar; de otro modo el crecimiento es inferior y los resultados de la cosecha también.


LOS RAMAJOS

Se denomina así a la  labor de saneamiento y entresacado realizada en los árboles. Algunas ramas de ciertos arboles; fresno, chopo, abedul, roble, etc. una vez cortadas y atadas con cuerdas o cuelmo, sirven de alimento a las ovejas y conejos en el invierno, a veces, el exceso de flores y frutos pueden perjudicar al sano desarrollo del árbol, por lo que es conveniente cortar las ramas para facilitar el mejor crecimiento de los restantes. En esta labor, se recurre a diversos instrumentos cortantes, como  hachas, sierras o navajas según el grosor, la dureza y la altura de las ramas y brotes que deban eliminarse. Estas mismas herramientas pueden ser utilizadas en otras labores relativas a los frutales, como el injerto, entallado y dirección de las ramas.


LA SIEGA DE LA HIERBA

La Siega con GuadañaDe las diferentes labores agrícolas, la siega de la hierba destaca por el ingente esfuerzo físico que supone, una vez picada(afilada) la guadaña, y enganchado el calabazo (recipiente construido con el cuerno de una vaca) al cinto el segador llevaba el agua y la piedra para el afilado, además de la bota de vino y las viandas necesarias para alimentarse. Antes de que despunte el alba, con la hierba humedecida por el rocío el esfuerzo es menor, una vez que amanece, el calor y la invasión de mosquitos dificulta en gran medida la labor del segador Una vez en el prado, los baraños de hierba (hileras producidas al segar)  se esparcían  y volteaban mediante un palo de madera con el fin de que el secado fuera más rápido. Como muy bien saben los agricultores, un chaparrón que nos pille el forraje segado, ocasiona unas perdidas de  peso, aparte de la considerable merma en la calidad, una vez que esta seca es trasladada con el carro hasta los pajares, lugar donde es almacenada para servir de alimento a los animales en el gélido invierno.


LA SIEGA DEL CENTENO

Al final de la primavera, una vez finalizada la siega de la hierba, comienza  la siega del centeno, que consiste en cortar las plantas cultivadas que ya han crecido y germinado, a fin de aprovechar el grano o semilla. Esta labor se escalona a lo largo del verano según el momento de maduración del cultivo, que varía con el clima. La siega de cereales se ha hecho siempre, hasta hace unos años, a mano  y se realizaba generalmente por miembros de la familia, que utilizan la hoz  y la fuerza de sus brazos para esta agotadora labor bajo el sol del verano. El segador se coloca al extremo del campo y de cara a la mies; con la mano izquierda, va cogiendo los tallos que le quepan en el puño, lo que se llama un haz  empuñando la hoz con la mano derecha, con la mies dentro de su mano se dobla el haz, y de un solo tirón se corta. Los haces de mies cortada quedan al lado del segador. Tras los segadores uno de los hombres va reuniendo los haces de centeno y reuniéndolos en gavillas, compuestas de haces dispuestos con la espiga a un lado. Las gavillas una vez atadas  con tallos del mismo cereal, (grañeras) se dejan bien ordenadas en el campo para que se sequen, siempre en función del clima y de la posible amenaza de lluvia, que puede pudrir la cosecha. La siega puede hacerse alta o baja, despreciando más o menos paja en función de las necesidades del agricultor; no olvidemos que la paja sirve, para cubrir el suelo del establo y  los techos de las casas y tapadizos. Y es que en el campo no se desaprovecha nada.Una vez finalizada la siega y recogidas las gavillas aún podían quedar espigas en el campo, por lo que las mujeres, recorrían una y otra vez el campo recogiendo las que sirvieran, dejando sólo las  inservibles a los pájaros. Los tallos cortados que quedan en el campo se denominan rastrojo, y pueden ser usados o bien de comida para las ovejas o como abono del campo una vez arado. La guadaña que dispone de un filo mayor que la hoz y de un mango que facilita su uso no se emplea en la siega de cereales porque  las espigas se desgranan al recibir el tallo el golpe de la guadaña, y además, al caer la mies no quedan todas las espigas del mismo lado.No obstante es muy útil para segar la hierba, así como para limpiar los linderos de cañas, silvas y malas hierbas.


EL ACARREO

Tradicionalmente el acarreo, se llevaba a cabo en carros de llanta de madera y mas tarde de  hierro, tirados por una pareja de vacas. El carro, para aumentar su capacidad, iba equipado con estadullos, encajados en unos soportes llamados berbiones. Para armar este carro, era necesario que una persona fuera colocando desde el comienzo, las gavillas en filas, la mayor dificultad en esta tarea era armar  las cuatro esquinas del carro. Cada fila completada era necesario ir  rellenando la parte central para que no se movieran los manojos, de lo contrario con los vaivenes a causa de las irregularidades y frecuentes baches del camino, se iban deslizando hasta caer al suelo una buena parte de ellos. Otra persona desde el suelo iba dando los manojos, mientras que el resto va recogiendo con ayuda del rastro las espigas que quedaban por el suelo.
Terminada la carga, se echaba el rejo (cuerda gruesa), para sujetar perfectamente las gavillas. Había que tener especial cuidado al salir de las fincas, pues la mayoría de éstas no tenían una salida aceptable y frecuentemente había que cruzar regueros y "paredes" , y si no se tenía cuidado, con el balanceo del carro la carga podía desplazarse y dar al traste con todo el trabajo realizado. Llegado el carro a la era, se  descargaban los manojos y el cabeza de familia los colocaba en círculo, muy apretados, con las espigas hacia el centro,  agrupándose en una formación cónica llamada meda. En el caso del trigo, o cuando la cosecha era pequeña, se amontonaban los manojos en mornales, menores que las medas. La cantidad de medas y mornales era proporcional a la riqueza de cada familia, llegando algunos vecinos a poseer varias medas.


LAS MAJAS

Las Majas en PedralbaUna vez finalizada la siega del centeno, se procedía a esgadañar la era, es decir seccionar con la guadaña la hierba lo más corta posible de manera que  por una parte, los granos no se filtrasen entre la hierba y por otra se facilitase la tarea de barrido de la era. El barrido con la escoba, hecha  de codesos, o bien de cañas de árbol, dejaba la era lista para recibir la mies. El centeno una vez reunido en la era se limpiaba, en un principio a manal y más tarde con máquina. Este trabajo consistía en desgranar las espigas del centeno, en el primer caso se conseguía a base de golpear los "manojos" con dos palos unidos entre si con unas correas que les permiten girar uno sobre el otro, de tal manera que uno sirviese para golpear y el otro para cogerlo con la mano y dar el impulso. Con este sistema rudimentario la labor duraba varios días y requería la colaboración de muchas personas, durante esos días se reunían todos los hermanos y familiares dispersos para ayudar a meter el "muelo" (guardar el grano en la panera). Una vez   recogida la cosecha después de  varios días de intenso trabajo, el dueño invitaba a todos a comer. Esta faena se realizaba durante los meses de agosto y septiembre.


EL CONCEJO

El domingo después de salir de misa en los pueblos se reunía el concejo, en el se exponían por parte de varias personas las diversas acciones a emprender con el fin de reparar caminos y presas, limpiar caños y acequias, segar espinos, repartir el agua de las pozas y hacer listas en las que se adjudicaban los días que le correspondían a cada vecino en el uso común de molinos y hornos de leña así como en los velatorios de los entierros. Si algún vecino necesitaba ayuda en la construcción o reparación de una casa, pajar o tapadizo la mayor parte de los vecinos se volcaba en su ayuda.


EL CULTIVO DEL LINO

El cultivo del lino era una actividad muy laboriosa, una vez abonada la tierra se sembraban las semillas, se regaba y arrancaban las malas hierbas, cuando la planta del lino llegaba a su  madurez se arrancaba y colocada en" manojos" o pequeños montones, que debidamente atados se dejaban a remojo en el río durante dos semanas, para evitar que el agua se lo llevara se le colocaban piedras encima, para que la caña que envolvía las fibras se fuera debilitando y luego se moliera con mayor facilidad. Una vez hecho esto, se dejaba al sol para que secara convenientemente hasta que las cañas crujieran. Mas tarde se procedía a golpearlo, de esta manera las fibras de lino quedaban al descubierto, libres de la corteza de la caña. Luego se procedía al "espadado". Se tomaban puñados de fibras, que se colocaban sobre una madera para aprisionarlas y con la ayuda de la espadilla - de ahí el nombre de esta labor- se golpeaba de arriba hacia abajo, cayendo al suelo lo que llamaban "estopa", y quedando lo que se llamaba propiamente lino. La estopa se utilizaba para ayudar a taponar las canillas o grifos de las cubas y toneles y otras labores de atacado, mientras que el lino, se hilaba en la rueca y posteriormente se tejían en los telares, mas tarde se utilizaba en: sacos, cobertores, sábanas, alforjas, etc. Finalmente para que éstos tomaran el color blanco, se ponían en agua hirviendo con ceniza de roble y luego se sacaban para secarlos al sol regándolos antes de que se secaran, para que el sol fuera quitando el color amarillento propio del lino. En las bodas era costumbre regalar varias piezas para que los novios se confeccionaran las sábanas.


GANADERIA

Hasta hace unos años las vacas eran un bien preciado. Además de proporcionar leche y terneros se usaban para trabajos del campo: Tirar del carro y del arado, transportar la hierba, el centeno, la leña, el abono, los ramajos etc. Puede decirse que resultaban imprescindibles y que la riqueza de una casa se medía por el número de vacas que tenía en la cuadra. La emigración de la población, la sustitución por tractores y asnos en los últimos años, la enfermedad de las vacas locas, la política agraria de la Unión Europea, primando las cabras y ovejas en detrimento de las vacas y, por último, la jubilación paulatina de los agricultores que quedaban, ha hecho que  las vacas hayan desaparecido poco a poco. Hace unos años  la totalidad de los vecinos se dedicaba a la agricultura y la ganadería, perpetuando las formas de cultivo de la tierra que se habían transmitido de padres a hijos y de generación en generación. Actualmente solo quedan unos pocos labradores, que continúan trabajando en las faenas del campo. Muchas  de estas labores se han perdido. Los utensilios utilizados en la agricultura hace unos años; ruedas de carros, arados, yugos, rastros, etc. han acabado en la pared de algún mesón o chalet, otros como  la hoz y la guadaña olvidados en algún rincón se van oxidando paulatinamente, son mudos testigos de una época en la que sirvieron al hombre. El sonido quejumbroso de los ejes del carro de madera solo perdura en el recuerdo de las personas de mas edad. Las pocas tierras que aun se cultivan se aran con tractor o asnos, la ganadería ha desaparecido casi por completo, las vacas o las ovejas se ven cada vez menos por los caminos, prados y sierras de Sanabría. Las majas y los concejos se han perdido y en parte ha desaparecido con ellos el espíritu de colaboración entre los habitantes de Sanabria.

*Esta pagina es un modesto homenaje a nuestros antecesores que tantos esfuerzos y sacrificios realizaron para conseguir un porvenir mejor para sus descendientes.


Inicio

Fotografías

El Lobo

Los Celtas

Santoral de Día